Quiero una moto. No, nada de fetiches. No conozco marcas ni modelos. La idea de manejar un auto me asusta. La bicicleta se me antoja atropellable y primaveral en exceso.
Quiero una moto que me lleve de mi casa a lo de Z., de mi casa a Los Polvorines, de Los Polvorines a Pwan y de Pwan a un lugar-con-parlantes.
Además, llevaría a mi abuela a pasear por la Costanera. Viento en la cara e independencia de la redes nacionales de transporte.
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Wright Mills, sociólogo y motociclista empedernido